Tengo aristas en mi cabeza, caminos que me llaman.
Direcciones se disparan hacia puntos cardinales.
Mi corazón bombea señales. Mi piel siente los indicios.
Tomar el sendero propicio depende de mis habilidades.
Adentrarme en decisiones observando las consecuencias.
Desarrollar la paciencia para afrontar los errores.
Caminar con entereza en medio de vacilaciones.
Pasos firmes en mis acciones, comunicándome con la naturaleza.
Escuchando las vibraciones
y no perder el rastro de lo que verdaderamente me interesa.
Y estar acá, donde mi cuerpo vive y se expresa.
Donde mis ideas arden siendo el punto de partida. Y desde esa iniciativa moviéndome hacia el exterior de mi interioridad extendida.
Quedando mi alma repartida por el nuevo espacio creado.
En libertad, para nunca buscar la salida.
Sino mas bien en una eterna bienvenida.
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