Me basta con tener el Licancabur en mi mañana
para que se me clave una sonrisa en los ojos
con ánimos de pasarse a los tuyos.
Encontrarte de casualidad meditada
en los pasillos de piedra
juntarnos sin conocernos
pedaleando hacia cuevas ocultas
visitarte después del trabajo
para fumarnos lo que salga
perdernos en el desierto
encontrándonos en el cielo
teñidos de color atardecer
metidos en nuestro mandala
tomando en el domo
mirando las estrellas
acompañados de nuestras gatas
sintiendo la música
y viviendo el cine.
Luego volver al trabajo
haciéndose arcoíris de nuevo
sintiendo tu abrazo cálido
mezclado con chocolate y nueces
saliendo con ganas de jugar
abajo del hongo
al lado de la chancha
metiéndose en luces de cuentos
descubriendo mi nariz de payaso
sintiéndonos felices
al lado del fuego
con tu guitarra y tus voces
mirando los destellos
amando mas
y deseando menos.

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